Conservación de la naturaleza interior

A menudo hablamos de conservar los bosques, liberar especies, proteger ecosistemas, evitar la contaminación o, en términos generales, cuidar la naturaleza. Pero… ¿Qué es la naturaleza? ¿Acaso es algo tan ajeno a nuestra esencia que debemos caminar horas para llegar a ella y maravillarnos con sus virtudes? ¿Es necesario que falle el fluido eléctrico para alzar los ojos e impresionarnos con la inmensidad del universo? ¿Es la naturaleza un fenómeno observable sólo desde el asiento del bus que nos cambia de ciudad?

Hemos aprendido que la naturaleza es algo alejado, de difícil acceso y, ante el evidente llamado que desde muchos medios y muchas voces invitá a detener la destrucción de aquello que nos permite vivir, llegamos a frustración y dasasosiego por no poder encaminar nuestras acciones hacia una recuperación evidente e inminente de lo que tanto amamos.

Pero el principio de un verdadero cambio está mucho más cerca de lo que imaginamos. Los seres tenemos una naturaleza que nos invita a ser libres y a vivir en armonía con todos y todo lo que nos rodea, una naturaleza que nos conecta con el universo y nos hace sentir parte del mismo. Todos tenemos una esencia que nos invita a reír, a buscar la felicidad, la salud y la abundancia y si nos detenemos observar con cuidado nuestra vida, notaremos hasta donde está contaminada esa naturaleza interior. De manera que la participación activa en el rescate y preservación de la naturaleza está al alcance de todos.

Usemos unos minutos en las mañanas para recordar lo que nos hace felices en orden de conservar, durante el día, nuestra naturaleza interior.

Liberemos y reproduzcamos nuestras emociones más bellas así como añoramos la libertad y procreación de las especies en peligro de extinción.

Protejamos nuestro ecosistema corporal con buenos alimentos y buenas costumbres. De la misma forma se nos hará muy natural evitar productos nocivos para el ambiente.

Evitemos que nuestras mentes se contaminen con ideas agresivas. No criticar, no quejarse, es la actitud del labriego que acepta las manchas en la cáscara de sus frutos con tal de no fumigar con venenos o abonar con mentiras.

Es evidente que el deterioro del planeta tiene su origen en las demandas vanidosas del hombre, de tal modo que la conservación de nuestra naturaleza interior, es también el principio de un mundo nuevo en el que la felicidad se encuentre a la mano de todos.Naturaleza interior

Iván Agudelo Cardona

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