Los compromisos

Por:  Diego Llano

Todos los días adquirimos compromisos, son vacíos que tendemos a llenar con nuestra energía. ¿Donde está el vacío? Este se encuentra dentro y fuera de nosotros, algunos son naturales como la alimentación, otros son creados como la tenencia y mantenimiento de un vehículo, aparecen en cada momento y lo mas importante, nos recuerdan lo valiosos que somos y la capacidad que tenemos de entregar energía de forma ilimitada en cada momento. Los compromisos aparecen porque la energía está en constante movimiento. En nuestra forma de existencia hay tendencias, corrientes energéticas por donde fluye con mayor intensidad y frecuencia, determinan nuestros pensamientos y acciones, todo el tiempo nos vemos comprometidos en circuitos energéticos.

Los compromisos pueden ser programados o adquiridos, reales o irreales, temporales o permanentes, realizable o irrealizable, sutiles y evidentes, simples y complejos.

 Es común que nos comprometamos todo el tiempo y si lo hacemos sin un propósito claro, adquirimos compromisos todos los días de forma inconsciente, programamos muy poco de forma consciente.

Programamos compromisos cuando tenemos un propósito claro, siempre es con nosotros mismos, dependemos de nosotros mismos, el compromiso es real, realizable, sin presión, en confianza. Adquirimos compromisos en situaciones de emergencia, de forma evidente, con alguien o algo externo; en estos casos se tiende a depender de otros, puede sobrepasar nuestra capacidad energética, los adquirimos bajo presión, puede haber ansiedad y miedo.

Como los estamos adquiriendo cada día, es importante estar atentos, conscientes de cada cosa que hacemos, de cada cosa que pasa a nuestro alrededor para hacer que los compromisos adquiridos nos den enfoque y sean coherentes con nuestro propósito de vida.

 Los compromisos adquiridos nos cambian la vida, con los programados cambiamos nuestra vida. Hay algunos que se renuevan o repiten y conocemos sus formas y consecuencias, otros son nuevos, completamente desconocidos. En los primeros nos reafirmamos en carácter, en personalidad y en nuestro ser. En los segundos aprendemos algo nuevo, nos dispersamos, exploramos. Al hablar de compromisos adquiridos y programados no se hace un juicio de valor porque ambos son importantes para nuestro desarrollo. Lo importante es programar para llevar a cabo nuestro propósito y adquirir para aprovechar las oportunidades.

Las siguientes son recomendaciones a tener en cuenta todos los días y en cada momento para estar atentos y tomar decisiones cuando nos dispongamos a programar o adquirir un compromisos:

  1. Conocerse a si mismo, saber lo que se quiere, el propósito, estar atentos a cada cosa que pensamos, escuchamos, recibimos, hacemos.

  2. Al estar conscientes, debemos siempre tener el control sobre la decisión. No importa que estemos bajo presión, siempre debemos estar atentos cuando alguien o algo externo nos quieren comprometer, esto nos hace entender que tenemos algo muy valioso para entregar, nos da cuenta de nuestro poder interior, es la fuerza que nos brinda confianza y dominio para aceptar o rechazar, para decir sí o no, para pescar los compromisos parásitos y eliminarlos o para descubrir oportunidades maravillosas y recibirlas.

  3. Antes de adquirir o programar debemos tener en cuenta los demás compromisos donde invertimos energía de la misma clase (dinero, tiempo, afecto) para evitar utilizar mas energía de la que podemos invertir y que el nuevo compromiso se vuelva una carga.

  4. Hay que tener mucho cuidado con los compromisos sutiles, son los mas comunes y en los que somos mas descuidados. Lo sutil está en lo que decimos, especialmente los juicios que hacemos de una situación, de otras personas, al juzgar o al mentir, al crear o al aconsejar, nos comprometemos ante nosotros mismos y ante los demás y luego debemos seguir invirtiendo mucha energía en esa idea, entonces lo que recibimos luego, depende de si nuestra construcción es creativa o destructiva. Más sutil que la palabra son los pensamientos y estos se forman de lo que escuchamos, de la información que recibimos y sobretodo la que aceptamos. Al aceptar argumentos o ideas de otra persona, de un libro, de las noticias o la radio nos comprometemos de forma inocente con ella, con su creador, pero aún sin aceptarla, con solo escucharla ya estamos siendo comprometidos, por eso es importante estar atentos y conocer por donde circulan nuestros pensamientos, nuestras atenciones, nuestras intenciones, es importante tener muy claro cómo alimentamos nuestra mente, nuestro espíritu, que ese alimento sea coherente con lo que somos y con lo que queremos para nosotros.

  5. Considerar si tenemos la clase de energía suficiente para llenarlo, además si estamos tomando energía ya comprometida. Como ejemplo están las deudas, si tomamos un vehículo a crédito, pero ya tenemos comprometido el dinero del salario en tarjetas de crédito, la cuota de la casa, gimnasio, etc., pues es mejor pensarlo dos veces antes de comprometernos, establecer prioridades, descargarnos, desligarnos de alguno antiguo para adquirir uno nuevo.

  6. Tener muy claro nuestras intenciones y propósitos, nuestro proyecto de vida, conocer nuestra función, nuestra acción, luego ubicarnos en el mundo y conocer nuestra misión, dónde, cómo y cuándo, dentro del ser familia, el ser comunidad, el ser sociedad, el ser humanidad, el ser planeta tierra y el ser universo. Es la mejor forma de enfocar nuestra energía, de darle dirección y ser nosotros mismos una corriente energética.

  7. Definir nuestras necesidades básicas a partir del propósito de vida, así establecemos prioridades y a partir de estas adquirimos o programamos los compromisos. Puede considerarse que los seres humanos tenemos tres necesidades básicas de las cuales dependen las demás. Evocando la sabiduría popular estas son salud, dinero y amor. Sin existir límites estrictos entre ellas y siendo interdependientes, podemos entender estas tres necesidades de la siguiente manera:

    – La salud como la necesidad de bienestar físico y mental, de mantenimiento de nuestro bien mas valioso, el cuerpo, la alimentación y el sueño.

    – El dinero como la capacidad productiva, como la posibilidad de sentirnos útiles, de desarrollar nuestro oficio. Es nuestra actividad, ocupación, es libertad y creatividad.

    – El amor entendido como afecto hacia los semejantes pero también como base de nuestras relaciones morales con los demás seres que existen en nuestro mundo como animales y plantas.

Como ejercicio final, podemos hacer una lista de nuestras necesidades básicas y establecer prioridades, hacer otra lista con todos los compromisos que tenemos vigentes de manera consciente y alimentar la lista constantemente con los compromisos inconscientes que vamos pescando, así podremos compararla constantemente y entender cuales sobran para liberarnos. Entonces podemos enfocar toda la energía en nuestro proyecto de vida si lo tenemos pero si todavía no está claro, liberarnos de compromisos innecesarios nos ahorrará la energía que necesitamos para descubrirlo y desarrollarlo.

Para concluir, todo parte de la antigua y sabia premisa universal de conocerse a si mismo.

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