El conocimiento como medicina

Por Iván de la Montaña

En términos muy generales, las enfermedades aparecen como resultado de necesidades largamente insatisfechas. Experimentalmente es fácil de apreciar lo anterior ante necesidades tan evidentes y cotidianas como el alimento.  Un estómago largamente insatisfecho, por ejemplo, es el principio de bastantes inconvenientes.  De manera más específica, un cuerpo que no llena equitativamente los espacios dejados por el gasto respectivo de proteínas, vitaminas,  minerales o energéticos, es un cuerpo con tendencia a la enfermedad.   Así mismo sucede entonces con todas y cada una de las necesidades, vacíos o ausencias que se presentan en la totalidad de nuestro proceso vital.  De ahí que la falta de afecto, compañía, diversión, deporte, sueño, trabajo y muchas otras, sean también el origen de bastantes enfermedades.  Sobre esto se plantea entonces el Conocimiento como Medicina mas antes de profundizar en la propuesta, es importante aclarar el concepto de conocimiento sobre el cual se erige esta.

Se tiene la idea de que al conocimiento se llega mediante el estudio y aunque el estudio es parte importante en la adquisición de conocimiento es la experimentación el verdadero componente principal.  Experimentar, es decir, vivir experiencias, realizar experimentos, es la actividad que más nutre el conocimiento, dado que conocer es precisamente el acto de llevar a la mente las cualidades y características de algo.  Esas cualidades y características son recolectables con los sentidos ya que son ellos quienes nos permiten guardar imágenes, sonidos, olores e infinidad de sensaciones.  El estudio sería entonces el ordenamiento de esa información recibida.  Para aclarar con un símil, es necesario tener ladrillos, hierro, cemento y tejas para construir un edificio.  Esos materiales son las experiencias, cada experiencia aporta un ingrediente o material al edificio del conocimiento, cada recuerdo, imagen, textura, sonido, temperatura.  El estudio, es lo que permite tomar esos materiales y convertirlos en estructura funcional, es decir, el estudio da las herramientas, palas, alicates y martillos necesarios para construir.  De esta manera, un niño busca experimentar más y más cosas para contar con abundantes materiales, luego estudia para adquirir las herramientas y finalmente construir su edificio del conocimiento.

Desde esta perspectiva, el conocimiento es una Medicina.  Procurar nuevas y variadas experiencias, propender la lectura, caminar por lugares desconocidos, oler una flor nunca vista, probar un alimento nuevo, escuchar músicas de diferentes países, son ejercicios que estimulan el conocimiento y que llenan vacíos escasamente llenados.   Cada experiencia nueva, llena, nutre, se aloja en alguna falencia, necesidad o ausencia y por lo tanto aporta medicina a esa área respectiva de nuestra vida.  En términos practicables, conocer el funcionamiento de nuestro cuerpo es en sí una medicina porque nos permite anticipar reacciones, prevenir riesgos o sanarnos en situaciones de enfermedad incipiente.  Viajar y experimentar lugares diferentes, llena el vacío o la necesidad de aventurar, de explorar, de entender lo que hay más allá.  Dedicar tiempo a responder preguntas como ¿Por qué hago lo que hago?  ¿Por qué vivo donde vivo?  ¿Quiénes y por qué frecuento a las personas que frecuento?  Hace que llenemos con nuestra mente la necesidad de manejar y entender mejor la vida.

El Pensador de Rodin

En resumen, las preguntas son vacíos y cuando hay vacíos largamente insatisfechos se produce la enfermedad.  Llenar esos vacíos con respuestas nos da salud.  Entrar en una dinámica constante de conocimiento, de experimentación, de entendimiento, necesariamente brinda salud y los efectos de tal dinámica se dejan sentir en muy poco tiempo.  En términos de medicina moderna, es comprobado y aceptado que estimular la circulación nerviosa excita las células y les mejora su capacidad de  respuesta y sanación.  Experimentar, hace que usemos las manos, la nariz, la escucha.  Cada vez que usamos los sentidos le damos un estímulo al sistema nervioso y de esta manera activamos procesos celulares apagados, latentes o en reposo, lo cual resulta también estimulante para la salud física.  Emocional y socialmente hablando, conocer personas, hablar con quien se comparte silla en el bus, ser amable con los vendedores, hace parte de esta propuesta de conocer para ser saludables.

Hace falta entonces declarar una medida para le experimentación ya que lo antedicho puede suponer experimentos morbosos, groseros o dañinos que no harían parte de ese repertorio medicinal.   Pero es sencillo, antes que curar las heridas es mejor no producirlas:  Cuando un experimento revela daño hacia si mismo, hacia algo o hacia alguien, esta manifestando el traspaso de los límites que permiten la integridad.  No está mal acariciar el filo de un cuchillo pero tan pronto ese filo empieza a separar la carne, a deshacer la unión, a destruir la integridad, a partir de allí, estará haciendo daño.  Por supuesto, habrá que cortar las naranjas y serruchar la madera, pero el conocimiento, el acercamiento paciente y amoroso hacia todo lo demás, enseñará por sí mismo en qué condiciones es propicio separar y en qué condiciones es propicio juntar.    Por lo demás, se abre la invitación a dejar llenar los sentidos con la abundante y variada energía de la naturaleza con la seguridad de que observar, escuchar, respirar y probar el universo, espontáneamente nos brinda entendimiento, salud y alegría.

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3 comentarios en “El conocimiento como medicina

      1. Con gusto. Además aprovecho para agradecer y felicitar por su interesante artículo. Y agrego otra cosa que considero importante, y que también me parece que puede tener relación con el tema:

        Vipássana
        Descripción de la técnica: http://www.spanish.dhamma.org/vipassan.htm
        Introducción y código de disciplina: http://www.spanish.dhamma.org/code.htm
        El arte de vivir: http://www.spanish.dhamma.org/art.htm
        Cordial saludo.
        http://www.dhamma.org/ (página principal de la fundación, en Inglés)
        http://www.spanish.dhamma.org/ (página en español – y cursos en otros países)
        http://www.dhamma.org/es/bycountry/la/co.shtml (cursos en Colombia)

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