Las minas de oro de Fresno

Quince dias antes pasaron anunciando por la radio que debían desocupar el pueblo porque el nevado estaba “alborotado” y había peligro de una avalancha.  Por esos días Nelly trabajaba en las algodoneras para ganarse la comida para ella y sus cuatro hijos, sin nada mas a que aferrarse que a su propia vida y la de sus hijos, al día siguiente salió de Armero con rumbo a las “lomas”, una vereda de Mariquita, para pedirle posada a una conocida quien la recibió en su casa durante los días venideros.

El día de la avalancha que sepultó el pueblo, Nelly entró en pánico, pues a pesar de hacer caso a las advertencias le parecía increible que hubiese sido realidad, tal vez porque tampoco creía que tal cosa fuera posible, porque salió huyendo de los recuerdos de una vida dura al lado de su ex-esposo, un tipo consumido por el alochol , que le dió “mala vida”, que la hizo trabajar para patrocinar su vida bohemia llena de amantes y para finalmente dejarla sola con los niños, recuerdos que junto con El quedaron sepultados ese día.

Fué mucho lo que insistió para que le dieran una casa en Lérida o Guayabal como damnificada pero como ella dice “por esos días esa no era yo” “ no lo podía creer y no pensaba en otra cosa”, por eso a pesar de tener su cédula de Armero nunca recibió alguna ayuda del gobierno. Pasaron un par de meses y decidió venirse para donde una hermana que vivía en Fresno, un lugar donde la bonanza cafetera y el comercio en crecimiento le ofrecían la promesa de una mejor vída.

También sola y con varios hijos pequeños que levantar, la hermana de Nelly se ganaba la vida trabajando en casas de familia, lavando ropa, cocinando, limpiando, cogiendo café, trabajando construcción y en general lo que le resultara, además como dice Nelly “ Gracias a Dios la gente de Fresno siempre ha sido muy buena” y por esos días fueron ayudadas por muchas personas caritativas.

Pasaron varios meses en esa lucha diaria y casi un año después de la avalancha cuando un día cualquiera Nelly bajó hasta el cementerio, pocas veces lo había hecho pues no tenía a quien visitar, pero en esa ocasión un camino de piedra que se abría junto a la entrada le llamó la atención, como ella misma lo dice “ iluminada por Dios”, se adentró a explorar ese camino detrás del cementerio sin saber que eso le cambiaría su vida y la de muchas personas más. A mano izquierda el cementerio y detrás de el la finca que hoy conocemos como “el cámbulo”, a mano derecha habia otra finca que terminaba a pocos metros pero luego a ambos lados del camino se abría una capa de monte y al final las ruinas de la antigua estación del cable llamada San Miguel. La historia de ese lugar no era corta pues en tiempos antiguos fué una montaña, en los precolombinos fué una arcaica mina de oro que hacía parte de los territorios del cacique Nicoa, luego llegaron en el siglo XVI los españoles quienes siguieron la explotación y el derrumbamiento de la tierra.  Luego llegaron los ingleses que canalizaron aguas y quebradas, tumbando la montaña y abriendo un boquete en la tierra que hoy puede verse en la explanada artificial.  Finalmente llegaron los colonizadores boyacences y antioqueños quienes continuaron con la explotación manual de la mina hasta comienzos del siglo XX cuando llegó la revolución industrial con el cable aéreo y se construyó una de las cuatro estaciones principales : San Miguel. La empresa de ferrocarriles nunca le pagó a su dueño anterior, este fué un litigio muy famoso porque según ferrocarriles el precio era sobreestimado pero según el dueño era muy bajo pues “ la tierra vale porque es puro oro” , y en verdad era una mina de oro, que fué invadida y tomada producto de la colonización antioqueña, y esta a su vez invadió los latifundios concedidos a nobles por la real audiencia española en el siglo XVIII. Sobra decir aquí como tomaron estas tierras los españoles a los indígenas porque de esto nada sabía doña Nelly , solo sabía que etaba sola, con cuatro hijos que mantener, que no tenía techo propio, que era “ damnificada” por una avalancha que le quitó problemas y recuerdos (pues nunca tuvo propiedades a que aferrarse en el antiguo armero), y que estaba frente a unos terrenos abandonados por el paso de la historia que en ese momento como ella misma lo dice: “ iluminada por Dios”, le daba todo el derecho de invadirlos.

Fué así como impulsada por el deseo de tener por fín su casa propia se le ocurrió buscar ayuda donde un político conocido suyo: el concejal Luis Carmona, Este resonó con la causa y le dijo que midiera con una cabuya el terreno que iba a invadir que el la ayudaba y así fué como se llegó doña Nelly con su hermana y tomó las medidas, entonces le pareció que si alcanzaba para ella también para su hermana y no midió uno sino dos lotes. Con esterilla, latas y cartón levantaron el primer rancho frente a la finca el cambulo, dos dias después vino desde la vereda campeón una mujer llamada Joba, también madre soltera y con siete niños, esta se aventuró a levantar un rancho mas arriba del de Nelly pero no lo hizo en los terrenos del cable sino sobre la otra finca, luego levantaron el de su hermana y lo que no se imagió es que en una semana cuatro destechados más hicieron sus ranchos y algo comenzó a crecer, en veinte dias el número se triplicó y en seis meses habían casi cien invasores. Dos semanas después bajaron policía y ejercito y derrumbaron el rancho de doña Joba, pues el terreno tenía doliente, temíendo que la ilusión de un hogar propio se fuera abajo, doña Nelly levantó en el suyo una bandera de colombia y una Blanca en señal de paz, además mando a llamar a su bienhechor el concejal, representante de la autoridad para que los defendiera a ella y a los escasos invasores que la prosiguieron, y así fué como don Luis Carmona se paró frente a los uniformados e invocando la autoridad que el voto popular le merecía, les exhortó a no realizar cualquier acción sobre los ranchos recién levantados, entonces doña Nelly pudo exponer su situación de madre soltera y damnificada de Armero ( fué así como la tradición oral nos dice que el barrio fué creado por damnificados de Armero pero lo cierto es que la única damnificada era ella) a los militares, esto los conmovió tanto que ellos mismos recogieron los escombros del rancho y lo armaron unos metros mas abajo.

Lo que seis meses antes eran las ruinas enmontadas del cable aéreo en ese momento era un barrio, que se mantuvo según doña Nelly gracias al concejal quien les dijo que: “ mientras me den el voto yo no dejo que los echen de sus casas”. Llegado el momento de ponerle nombre al barrio se propuso ponerle San Miguel como la estación del cable, entonces según doña Nelly “ se paró don luis y dijo que ningún San Miguel, que el barrio se iba a llamar San Luis” según ella en nombre del concejal, cosa muy creible pues el tolima ha sido reconocido por tener políticos santos.

Ahora está doña Nelly tratando de vender la cuarta y ultima casa que le quedó de aquella época, pues vive sola, criando palomas y de la caridad de algunas personas, no tiene tercera edad ni plan colombia porque “eso es solo para los ricos”, “he llevado cinco veces los papeles y no me han metido, solo meten a los que no necesitan”, vive recordando aquellas épocas donde los carniceros bajaban del pueblo y les traían chunchulla, hueso, menudencias y carne, donde las señoras les traían la ropa que dejaban los niños pequeños, y de la iglesia les traían mercados, pero ahora “ hay que subir a pedir y ni así” , pues “ ya nadie regala nada”. Sigue viviendo aquí y no lo sabe, como muchos fresnenses, sobre una mina de oro.

Por Diegollano

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