El hombre que enseñó a escribir a las generaciones del futuro.

10393753_850419188324273_6551442145298851300_nAdalberto Agudelo Duque

Escritor Colombiano

“El arte se acaba donde comienza lo evidente”

Con la madera a cuestas.

Por Ibán

fig-369911_1920Andaba Chuemú bichando una tabla cuando su padre se acercó para examinar lo que hacía.  Al ver que la madera lo acosaba con dificultades le aconsejó hablar con ella:

– Escucha lo que dice, huele el roce de sus olas, deja que ella te moldee.

Chuemú se detuvo por un instante,  observó a su padre fijamente como tomando una fotografía, respiró profundo, le sonrió con alegría y volvió al oficio.

Con los días y los años, la obra de Chuemú adquirió tanta fama y valor que sus creaciones en madera dejaron de ser simples ventas para convertirse en una moda.

En medio de tanta fortuna y las bendiciones que ella les traía, fué Chuemú a la casa del aserrador.

–  Necesito 20 cortes de roble para la nueva casa del gobernante.

– Lo siento mucho estimado Chuemú pero ese árbol ya está agotado.

art-22082_640En medio de la sorpresa,  Chuemú le pidió al aserrador el favor de conducirlo hasta el bosque para cerciorarse de tal situación.

Al llegar allí quedó aún más perplejo pues no sólo el roble se había acabado por el uso despreocupado de la madera sino que también los abedules, cedros y fresnos escaseaban.  Aún peor, las ardillas no se veían por la falta de nogales y los pájaros cantaban lejos porque las pequeñas maderas ya estaban desplazadas.  Las abejas fecundaban poco los cultivos y las delgadas aguas que nacían en el bosque también estaban reducidas.

Chuemú regresó a su casa, acongojado y triste.  Se lamentó largamente por no haber atendido a la fuente de su riqueza. No sólo su negocio estaba detenido sino que la economía local también se afectaba.  Todos sus sirvientes quedarían sin empleo y la familia misma debía buscar otro forma de vida.  Aún así, lo que más destruía la tranquilidad de Chuemú era cómo retornar con salud todo lo que había tomado.

Volvió a su padre para preguntar sobre el tema y por lo cual recibió esta contestación:

wood-289005_1280-Madera no es solo una cosa, es un espíritu constructor que le da estructura a las hojas.  Se vuelve pino en los pinos y sauce en los sauces.  Manzana en el manzano y olivas en el olivo. Danza con los tambores y canta con las cañuelas. Cambia de color y forma, contextura y fortaleza pero es siempre madera, una misma esencia que habita en las plantas y sostiene la vida vegetal.  Es maestra del hogar por los muebles y por el fuego.  Es maestra de ciudad por las casas y los objetos y es maestra del bosque por los árboles y los suelos.  Es maestra de la música porque con ella se hacen los instrumentos.  ¿La escuchaste alguna vez?

Chuemú negó perturbado.  En tanto tiempo de trabajar con ella no había notado su permanente presencia y su vital necesidad.  Aunque descubrió la manera de leer las betas y crear formas inspirado por ellas, no había tenido la sensación de escucharla como alguien que sabe y entiende.

–  Una cosa es escuchar y otra muy distinta es pensar mientras el otro habla.  Recalcó el padre.

wood-185476_640Entonces Chuemú se fue para el taller y durante días y noches pulió y cepillo los palos que quedaban.  Fabricó pequeños objetos y valoró los desperdicios que antes le estorbaban.  Aprovecho cada lámina y fragmento y preservó la riqueza con ingenió.

Así salvó a la familia de quedar sin oficio y enseñó a los cercanos cómo valorar lo escaso.

Pero algunos cuentan que fue tanta la pena de Chuemú al cepillar la última viga que decidió montarse un leño en los hombros y recorrer los pueblos contando su historia. Mucha gente lo recuerda como un hombre que murió atado a su madero por buscar el perdón de las culpas.

Pero a mi me contaron las olas que Chuemú comenzó a escuchar, a oler, a probar. Comenzó a leer las hojas tal como se lee un libro y vio en la madera la historia de los tiempos antiguos.  Guiado por la savia madre recorrió muchos senderos y aprendió cosas de aquí y de allá.  Habló con los soles, habló con los árboles y los ríos. Chuemú se hizo sabio recorriendo el destino y horadó muy profundo en el saber del universo.  Aún así, no escuchaba todavía la voz de ella.

face-54200_640Ya anciano.  Varias veces visitado por la muerte.  Chuemú observaba la tarde como tratando de pintar el paisaje con los ojos.  El frío lo invitó a la hoguera y la oscuridad cerró sus puertas.  Hasta que así, sin estarlo esperando ni haberlo pedido más, Chuemú escuchó la voz de la madre. Crepitaba en el fuego, traqueaba en las tablas de la casa.  Hacía burbujas en el caldero y cambiaba los tonos del viento:

 “Con un árbol puedes hacer una casa pero con un trazo puedes crear un universo”.

Entonces se levantó Chuemú de dónde estaba.  Buscó una vara larga y medianamente afilada para quemarle la punta en el fuego.  Luego de un rato la extrajo para apagarle la llama, la sumergió en agua para enfriarla y sobre una lámina ancha, trazó con carbón los primeros vocablos.

Y el verbo se hizo lápiz para hablar en nombre nuestro.

“27 de Julio.  En gratitud por su nacimiento”

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