Guerra y fuego

img_2471Con latidos fuertes se levanta la madrugada y el acero de los días golpea en la nostalgia.  Rudo contra las tormentas me paró frente al destino y amplío el horizonte hasta donde alcanza la mirada.  Atrás quedan los sueños perdidos y se caen los templos en que vivimos.  Solo queda el ahora, perfecto ladrillo del mañana.  Levanto el martillo contra los hierros y hiendo los pastos con mi espada, avivo el fuego en los calderos y veo las estrellas pasar con historias, con mitos, milenios.  La naturaleza bulle en olas y explosiones de formas con colores y aromas, seres que aparecen en el tiempo y nunca más vuelven a estar.  Sentado, quieto veo el mundo cambiar.  A guerra y fuego me levanto para labrar el ahora esperando a que un día se detenga la eternidad.

Silencio

IMG_2371A veces, cuando los días se pasan como vientos en silencio, me llega la pregunta ¿A dónde van nuestros latidos? Más allá de la piel, más allá del calor, más allá del oxígeno, ¿A qué destino secreto se expulsan las palpitaciones?

El velo de la vida me cubre con misterio y suspiro mirando las manos, único destino conocido de la sangre que sube y baja como soles en el cielo.  Con ellas navego, con ellas profano, con ellas muevo, con ellas sacio, como si el latido de cada cosa pidiera un contacto.

¿Dónde estás, donde se esconde la piel que se abre para mi caricia?  ¿Dónde está el pincel que arrastre mis tintas?  ¿Dónde esta la cuerda que resueneIMG_2371 en mi universo?

A veces, cuando los días pasan como vientos en silencio,  sudo el deseo de crecer en un mundo diferente.  ¿Dónde está?  Está en tus manos, me responde un sueño, está en tus pasos, me responde el suelo.

Ibán